El inicio de 2026 trae un escenario poco habitual para el abasto de agua en la Zona Metropolitana del Valle de México: el Sistema Cutzamala arranca el año con niveles de almacenamiento superiores al 90%, una condición que contrasta con los cierres críticos registrados en periodos recientes.
La estabilidad del sistema se explica, principalmente, por el comportamiento favorable de las lluvias durante gran parte de 2025. Aun cuando diciembre cerró sin precipitaciones relevantes y con alertas por bajas temperaturas, las presas lograron sostener su volumen sin caídas abruptas.
Este panorama marca una diferencia clara frente a años anteriores, cuando el Cutzamala llegó a terminar el año por debajo de la mitad de su capacidad, encendiendo alertas por posibles recortes al suministro.
Un año de recuperación gradual
El sistema comenzó 2025 con un nivel cercano a dos terceras partes de su capacidad total, alrededor del 64%, y logró mantenerse durante varios meses por encima del 50%. El punto más alto se alcanzó tras la temporada de lluvias, cuando las presas registraron casi su llenado máximo.
Hacia octubre, el volumen almacenado superó los 760 millones de metros cúbicos, equivalente a poco más del 97% de la capacidad total. Aunque en diciembre se presentó un descenso natural, los niveles no bajaron del umbral del 90%.
El último registro oficial de 2025 ubicó el almacenamiento en casi 92%, lo que permite al sistema iniciar el nuevo año con un margen amplio para enfrentar los primeros meses de estiaje.
Un sistema clave, pero no único
El Cutzamala aporta agua potable a aproximadamente una cuarta parte de los hogares de la Ciudad de México y de varios municipios del Estado de México. El resto del abasto proviene de pozos, presas locales y otras fuentes, lo que convierte al sistema en una pieza estratégica, aunque no exclusiva, del esquema hídrico regional.
La lluvia, el factor decisivo
El nivel de las presas depende directamente de la temporada de lluvias. Una buena recarga permite reducir la presión sobre los acuíferos y garantizar el suministro en los meses más secos del año.
Por ello, aunque el arranque de 2026 resulta alentador, las autoridades mantienen un monitoreo constante del sistema, conscientes de que el equilibrio hídrico sigue siendo frágil y dependiente del clima.








