Un grupo de astrónomos anunció este martes la detección de un destello extremadamente poderoso: la explosión de una estrella gigante que ocurrió hace unos 13 millones de años… pero cuya luz apenas llegó hasta nosotros a inicios de este año. Este tipo de señales ayuda a descifrar cómo era el universo en sus primeras etapas.
El fenómeno fue captado el 14 de marzo por el telescopio espacial franco-chino SVOM, diseñado especialmente para detectar brotes de rayos gamma, considerados las explosiones más energéticas conocidas.
De acuerdo con los especialistas, esta señal fue emitida cuando el universo tenía solo 700 millones de años. “Los fotones que registramos viajaron por el espacio durante 13 mil millones de años”, explicó uno de los astrofísicos involucrados en los dos estudios publicados en Astronomy & Astrophysics.
Ese periodo corresponde a la era de las primeras estrellas, formadas poco después del Big Bang con los elementos más básicos: hidrógeno y helio. Estas estrellas primitivas generaron los primeros elementos pesados —como hierro, carbono y oxígeno— que serían clave para la evolución del cosmos.
Los brotes de rayos gamma suelen originarse tras la explosión de supernovas gigantes, al menos 20 veces más masivas que el Sol, o por la colisión de estrellas de neutrones. Analizar estas explosiones permite avanzar en la comprensión de la física fundamental y entender por qué liberan cantidades tan extremas de energía.
En este tipo de eventos, la materia se acelera a velocidades cercanas a la de la luz, lo que convierte a cada destello en una ventana directa al universo más joven y misterioso.








