CDMX.- Con el arancelazo del 30% respirando en la nuca y la fecha límite a la vuelta de la esquina (1 de agosto), el gobierno de Claudia Sheinbaum armó su escuadrón diplomático y lo mandó derechito a Washington a apagar el fuego.
Este martes 29 de julio, funcionarios de alto nivel de Relaciones Exteriores, Hacienda y Economía aterrizaron en la capital gringa para negociar contrarreloj con el gobierno de Estados Unidos y evitar que Donald Trump le ponga precio de lujo a los productos mexicanos.
El que dio señales de humo fue Roberto Velasco, de la Cancillería, quien avisó que ya están en la embajada mexicana, bajo la batuta de Esteban Moctezuma. “Por órdenes de la presidenta Sheinbaum y del canciller De la Fuente, seguimos en pláticas con autoridades gringas”, soltó.
Y no perdieron el tiempo: Moctezuma ya se sentó a platicar con Rand Paul, senador republicano y mandamás del Comité de Seguridad Interna. ¿El tema? Migración, seguridad fronteriza, libre comercio… lo de siempre, pero con la urgencia del caso.
Desde el otro lado del charco, Sheinbaum no se cruzó de brazos. En su mañanera dejó claro que, si hace falta, le marca directo a Trump:
“Esta semana es clave. Si es necesario, vamos a hablar con el presidente Trump. Queremos un buen acuerdo”, dijo con tono serio pero sin titubeos.
Así que, mientras en el norte afilan los lápices para sumar impuestos, México juega su carta diplomática y espera que el diálogo pese más que la guerra comercial.








