Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra Irán y Venezuela por el presunto comercio de drones y materiales vinculados a misiles, en un movimiento que refuerza la presión de Washington sobre el gobierno de Nicolás Maduro y eleva la tensión geopolítica entre ambos países.
El Departamento del Tesoro informó que fueron sancionados 10 individuos y organizaciones de origen iraní y venezolano, acusados de adquirir drones de diseño iraní y de intentar obtener sustancias químicas para programas de misiles balísticos. Para Washington, estas actividades representan una amenaza directa a su seguridad y a la de sus aliados.
“El Tesoro está haciendo rendir cuentas a Irán y Venezuela por la propagación imprudente de armas mortales”, señaló John Hurley, subsecretario de Terrorismo e Inteligencia Financiera, al advertir que Estados Unidos seguirá bloqueando el acceso al sistema financiero a quienes participen en estas operaciones.
Entre los sancionados se encuentra la Empresa Aeronáutica Nacional de Venezuela y su presidente, José Jesús Urdaneta, señalados por la compra de drones iraníes. Desde el Departamento de Estado, Thomas Piggot afirmó que la provisión de este tipo de armamento a Caracas representa una amenaza para los intereses estadounidenses en la región.
Las sanciones llegan en un contexto delicado, apenas un día después de que Donald Trump asegurara que Estados Unidos atacó una instalación en Venezuela presuntamente utilizada por el narcotráfico, una declaración que ya había encendido alertas internacionales.
El mensaje de Washington es claro: la cooperación militar entre Irán y Venezuela está bajo la lupa y tendrá consecuencias.








