Durante más de una década, Viruta y Capulina fueron el dúo cómico más popular de México, íconos del cine familiar y pioneros de la televisión humorística en los años 50 y 60.
Sin embargo, lo que parecía una mancuerna inseparable terminó en una dolorosa ruptura personal y profesional que nunca se reparó.
El conflicto entre Marco Antonio Campos (Viruta) y Gaspar Henaine (Capulina) surgió por diferencias creativas.
La propuesta de un director de publicidad de eliminar los característicos golpes y pastelazos elementos centrales de su humor generó división. Viruta estuvo de acuerdo con el cambio, mientras Capulina se negó a dejar de lado la esencia infantil que los caracterizaba.
El experimento sin “golpes” fracasó en audiencia y su programa fue cancelado, lo que acrecentó la tensión entre ambos.
Luego, Capulina recibió una oferta para protagonizar su propio show infantil, mientras que el intento de Viruta por hacer televisión en solitario fue cancelado tras pocos episodios. “Mi compadre se enojó mucho”, confesó Capulina años después.
La ruptura se volvió definitiva cuando Viruta, dolido y resentido, impidió que Capulina y su familia asistieran al funeral de su esposa, lo cual fue interpretado como una señal de rechazo total.
Aunque filmaron juntos sus últimas películas en 1967 y 1968 incluyendo El camino de los espantos, escrita por Roberto Gómez Bolaños (Chespirito) ya no se dirigían la palabra fuera del set. La relación estaba completamente fracturada.
Viruta falleció en 1996 sin haber hecho las paces con Capulina, quien murió en 2011. A pesar de su triste final, ambos siguen siendo recordados con cariño por generaciones que crecieron con su humor limpio y entrañable.








